
Huesca es la ciudad de las pequeñas cosas, esas cosetas que nos fastidian a todos excepto a los señores concejales:
la falta de papeleras,
la suciedad en las calles,
las baldosas rotas en las aceras,
o los socavones.
El otro día fui a cruzar por la calle Mesnaderos (para quién no se encuentre la de detrás del Pedro I) y mi tobillo se topo con la calle que veis en la foto. Cada vez que apoyo el pie me dan ganas de llamar al ayuntamiento y gritarles a todos.
En fin, esto es Huesqueta y el socavón (por llamar de alguna manera a ese laberinto de asfalto) seguirá allí una larga temporada. Queremos ampliar la intermodal, tenemos aeropuerto y tendremos palacio de congresos pero seguiremos siendo incapaces de preocuparnos por las pequeñas cosas.
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